Nos han vendido la idea de que el placer femenino es instantáneo, algo que se consigue rápido y se siente bien por un instante, cómo aplicarse una mascarilla facial durante 10 minutos o comprarse un café en un sitio caro, pero la verdad es que el verdadero placer femenino es el pilar de todo nuestro bienestar.

Asimismo, nos han hecho creer que el placer depende de alguien más y esto, por mucho tiempo, nos ha restado poder, pues nuestro bienestar no funciona como un interruptor que alguien extra viene a “encender”. Es hora de derribar esos mitos y entender que el placer femenino no es algo que te den, sino algo que ya poseemos.

Sentirnos bien con nosotras mismas no es vanidad, es verdadero empoderamiento, el poder habitar nuestro cuerpo con comodidad, darnos permiso para disfrutar y respetar nuestros ritmos. En este recorrido, no nos quedaremos en la superficie, vamos a explorar cómo se conecta nuestro cuerpo con nuestras emociones y nuestra mente para sentirnos bien. ¡Bienvenida a este espacio donde puedes ser la protagonista de tu vida!

Lo que realmente significa “sentirte bien contigo misma”

Sentirte bien contigo misma no significa ausencia de malestar, ya que no todo queda limitado a lo físico, ni siquiera el placer, sino que esto implica sentirte segura con tus decisiones y que estas sean un verdadero reflejo de ti y no la complacencia de otros. Estar bien contigo no equivale tampoco a estar libre de estrés y no quiere decir que tu vida debe ser perfecta.

Quizá hay muchos proyectos que aún quieres terminar o asuntos que deseas dar por terminado y esto está bien, pues el verdadero placer femenino se fundamenta en la seguridad, la calma que sientes cuando vives para complacerte a ti y no a los demás, cuando comprendes que “ser buena persona” no significa dejar a un lado tus necesidades para que otros estén bien.

La relación entre placer físico y emocional

Mujer sonriendo en la cama con sábanas blancas, imagen editorial sobre placer femenino, bienestar emocional y conexión entre placer físico y emocional.
El placer femenino también se construye desde la conexión entre bienestar emocional, comodidad y sensaciones físicas.

El placer físico y emocional están conectados cuando se trata de bienestar, pues cuando hay plenitud emocional las sensaciones físicas se sienten con más intensidad, a diferencia de cuando son bloqueadas por la ansiedad o el estrés. Si estás bien contigo misma, entonces tu placer femenino será más claro.

Una de las investigaciones más rigurosas que existe a nivel mundial sobre la salud y las emociones, liderada por el Hologic Global Women´s Health Index, en colaboración con Gallup, demuestran que 4 de cada 10 [if1] mujeres experimenta niveles críticos de preocupación y estrés, lo cual afecta el bienestar.  

Esto no es una casualidad, significa que el placer femenino también es algo que se debe “entrenar”, es decir, dedicar más tiempo a la introspección, al mindfulness y a sentir menos culpa, derribando esa sensación de “no haber hecho suficiente” que la sociedad se ha encargado de transmitir en el día a día. Sustituir el juicio y el miedo por la autocompasión debe ser considerado entre los hábitos para tener una vida saludable, ya que es parte de la clave para sentirnos bien.

Factores que influyen en el placer (más allá de lo físico)

El placer no es algo que ocurre siempre por sí mismo, sino que nosotras también debemos estar en disposición de experimentar y para ello hay que preparar nuestra mente. Algunos de los pilares son los siguientes:

Autoconocimiento

Esto significa tener un mapa personal, saber qué nos hace sentir bien y que nos “apaga”. No es solo saber qué nos gusta, sino qué necesitamos. Puede ser silencio, música, un tipo de luz, entre otros. Es fundamental dejar de esperar que otros nos digan qué nos hace y comenzar a ser las directoras de nuestra experiencia.

Autoaceptación

Aceptarte y darte permiso para ser, renunciando al intento de encajar en la definición de placer femenino que otros han diseñado. Esto es personal, debemos abrazar nuestros tiempos y límites, sin juzgarnos. El no tener que rendir cuentas a nadie genera libertad interior.

Momentos de autocuidado

El placer femenino puede estar a la espera en los detalles pequeños, desde usar una textura agradable en la ropa hasta dedicar unos minutos al día solo para nosotras, sin atender demandas de terceros.

Como señala la pionera en investigación sobre el trato hacia una misma, la Dra. Kristin Neff, en su libro El arte de la autocompasión,

“En lugar de juzgarte y criticarte sin piedad por diversas deficiencias o limitaciones, la autocompasión significa ser amable y comprensivo cuando te enfrentas a tus fallas; después de todo, ¿quién dijo que se suponía que eras perfecto?”.

Ten en cuenta que tratarte con amor y autocompasión no es un premio por haber hecho todo a la perfección, sino una herramienta para traer bienestar a tu vida y que puedes comenzar a usar en este mismo instante.

Desmontando mitos sobre el placer femenino

El placer femenino también ocurre cuando despejas tu mente de las falsas creencias que te han impedido disfrutar sin culpa, por ejemplo:

“El placer es algo que alguien más te da” 

Esto es falso. No puedes ser la espectadora de tu propio cuerpo, mente y vida. El placer empieza en ti misma y es un asunto que no puedes relegar. Solo tú eres la dueña de tus sueños, aspiraciones y de tu mapa sensorial y esto no puede estar en otras manos. Lo peor que se puede hacer es esperar que alguien más adivine qué es lo que te hace sentir bien.

“Priorizar tu bienestar es un acto egoísta”

Tradicionalmente, se nos ha enseñado esto, pero nada más lejos de la realidad. Priorizar el bienestar es esencial incluso para poder estar para otros. Si estás agotada, no puedes tender la mano a otros. Sentirte bien contigo misma es el centro de todo, así también te vinculas con los demás desde la abundancia y no desde el dolor o las carencias.

“Sólo cuenta el placer físico (o el clímax)”

El placer femenino es una experiencia completa que no se agota con el clímax, a pesar de que puede ser importante. El placer físico sí importa y cada día la ciencia también nos dice cuáles son los condones más seguros, para quienes quieren experiencias responsables en la cama, pero también son necesarios otros aspectos, como sentirte escuchada, apreciada, tratada con respeto y segura, en general. Una mente con dudas no puede experimentar a totalidad el placer físico.

Dejar estos mitos atrás y reemplazarlos por la verdad de lo que tu propio cuerpo te dice es el primer paso para sentir placer femenino sin remordimiento y es fundamental también a decir “no” y priorizar tus sentimientos.

Prácticas para reconectar con tu placer

Reconectar con el placer puede requerir hacer un trabajo, simple, pero consciente, ya que, al vivir entre mitos, lo más común es perder esa conexión. Sin embargo, no todo está perdido, siempre hay una nueva oportunidad para priorizarnos y volver a conectar con nuestra esencia, habitando con amor nuestra piel.  Algunas formas para iniciar esta tarea hoy mismo son las siguientes:

Diario de sensaciones y gratitud: no tienes que escribir páginas enteras y ni siquiera todos los días. Puedes comenzar a tu ritmo, cuando lo sientas necesario, pero se recomienda escribir cada noche tres momentos en el día que te hicieron sentir bien. No tienen que ser grandes acontecimientos, puede ser el sabor de tu cena, el tomar café sin prisas, la textura de la sábana o una canción que te hizo sentir bien. Esto es un ejercicio que entrena al cerebro para que detecte placer en situaciones que antes ignoraba.

Citas contigo misma: dedica un tiempo para ti, de forma consciente, para hacer algo que de verdad ames, sin que otras personas participen. Baila en un salón, permanece en silencio o camina sin rumbo por unos minutos. la clave es no tener como objetivo la productividad, sino que sea solo el placer como fin en sí mismo.

¿Qué necesito yo ahora?: esta pregunta es esencial, ya que siempre se nos ha enseñado a identificar o preguntar qué necesitan los demás, pero es momento de cambiar el guión. Toma una pausa en el día y pregúntate qué te haría sentir bien en ese instante, tal vez estirar el cuerpo, tomar un vaso de agua o quizá responder “no” a un compromiso.

Estas pequeñas acciones tienen un impacto profundo en la salud mental. Según datos de las investigaciones de la Greater Good Science Center, de la Universidad de California, Berkeley, lideradas por el científico y profesor de psicología Robert A. Emmons, las personas que mantienen una práctica diaria de gratitud reportan menos niveles de cortisol (hormona del estrés) y un 25% señala un aumento en la satisfacción general.

Seguridad emocional y placer

Mujer abrazando un ramo de flores con los ojos cerrados, imagen asociada al placer femenino, seguridad emocional, bienestar y conexión personal.
La seguridad emocional también forma parte del placer femenino, porque sentirte en calma contigo misma cambia cómo vives tu bienestar.

Otro aspecto a considerar es que el placer femenino no es algo que surge de la nada. Además de las prácticas que hacemos para fomentar este estado, es importante considerar que la seguridad emocional es necesaria para sentirnos bien.

De hecho, una de las investigadoras más influyentes en la actualidad, Emily Nagoski, explica que la conexión de calidad y el placer comparten la seguridad y menciona que “nuestros cerebros solo tienen acceso a la experiencia del placer cuando nos sentimos suficientemente seguros”.

Por ello, la experta señala que, en un mundo en el que no es fácil sentirse seguro y tranquilo para que el cerebro pueda tener acceso al placer, lo ideal es construir una vida que se centre en la alegría y la tranquilidad, priorizando el placer. Algunas sugerencias para ello son las siguientes:

Comunicar tus necesidades: es un acto de amor propio poderoso, el poder decir qué te gusta, cuáles son tus expectativas, qué no te gusta o qué necesitas. La comunicación es importante para disminuir la ansiedad y abrir paso al placer.

Confianza y apertura: cuando te sientas segura, tu sistema nervioso abandona el modo de alerta y comienza a funcionar desde el modo de apertura y recepción, permitiéndote experimentar sensaciones que el estrés solía tener bloqueadas.

A veces las condiciones afuera no están dadas para que una mujer se expresa y diga lo que siente, pero, si en el lugar en el que te encuentras ahora sientes que no puedes ser tú misma, entonces es la hora de buscar apoyo en tu red o de profesionales para salir de allí e ir a tu verdadero lugar seguro, en el que puedes ser tú misma sin miedo y sin restricciones.

Sentirte bien contigo misma no es un destino al que llegas y te quedas por siempre, sino que es un viaje que haces a diario, habrá días en los que sientas más estrés, pero ahora tienes más conocimiento de cómo hacer frente y la autocompasión necesaria para tratarte con amor sin juzgarte.

Conclusión

Luego de este recorrido hay una verdad que no puedes soltar: tu placer y tu bienestar comienza y termina en ti. No es algo que debas esperar de alguien más, no está afuera ni tampoco es un estado que vas a sentir luego de “arreglar” algo en tu vida o en tu cuerpo, ya que el placer femenino es el derecho que tienes de habitar en ti misma con amabilidad y puedes comenzar ya mismo.

Puede que sea necesario hacer algunos ejercicios para reconectar contigo mismo, cómo llevar un diario de gratitud, por ejemplo, pues quizá has vivido mucho tiempo esperando que otros te hagan sentir bien o que ocurran grandes acontecimientos para sentir dicha, cuando la verdad es que hay muchas razones para sentir gratitud en este mismo instante.

No dejes tu tranquilidad ni satisfacción en manos de terceros. Pues, al final, la relación más importante que tienes es contigo misma, aprende a escuchar tu cuerpo, tu mente, a validar tus emociones y cuidar de ti misma. Tu bienestar te pertenece por derecho y esta es la herramienta más poderosa que tienes para comenzar a transformar tu vida ahora mismo.

¿Qué es el placer femenino?

El placer femenino es una experiencia de bienestar físico, emocional y mental que puede vivirse de distintas formas. No se limita a lo sexual, también incluye la conexión contigo misma, el autocuidado, la autoestima y la capacidad de sentirte bien en tu propio cuerpo.

¿De qué depende el placer femenino?

El placer femenino puede depender de varios factores, como el estado emocional, el estrés, la confianza, la salud física, el descanso y la relación que tienes contigo misma. Cada mujer lo vive de manera distinta, por eso no existe una sola forma de experimentarlo.

¿Cómo puedo sentirme mejor conmigo misma y conectar con mi bienestar?

Puedes empezar con hábitos simples como descansar mejor, reducir el estrés, escuchar tus emociones, cuidar tu cuerpo con amabilidad y dedicar tiempo a actividades que te hagan sentir en calma. La reconexión personal suele ser una base importante para sentirte bien contigo misma.

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Isbelia E. Farías López es escritora especializada en salud, sexualidad, belleza y bienestar. Filósofa y sexóloga en formación, crea contenido pensado para mujeres que buscan vivir con autenticidad, placer y equilibrio.

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